El hijo de Pablo Escobar arremete contra la corrupción política en su nuevo libro

Sebastián Marroquín presenta ‘Pablo Escobar in fraganti’ y vuelve a arremeter contra series como ‘Narcos’ que glorifican a los traficantes de drogas.

Llega con andar tranquilo y sin guardaespaldas a la entrevista. Legalmente es Sebastián Marroquín, pero su nombre real es Juan Pablo Escobar Henao, hijo de Pablo Escobar, el jefe del cartel de Medellín que en los años 80 y principios de los 90 bañó en sangre a Colombia y permeó las instituciones democráticas a límites aberrantes. El hijo de “el Patrón del mal” acaba de publicar un nuevo libro: Pablo Escobar in fraganti. En esta oportunidad, y después del éxito de Pablo Escobar, mi padre, recorre el complejo entramado de vinculaciones internacionales que tuvo la organización criminal con el lado supuestamente bueno de la historia, y el daño que las telenovelas y series sobre el narcotráfico le hace a la comprensión crítica del fenómeno, porque glorifican a las mafias, cuya expansión no se detiene.

Juan Pablo Escobar recaló en Argentina hace 22 años. Su padre murió en diciembre de 1993, en un cerco policial que la TV de Colombia transmitió en vivo. Llegó con su madre y su hermana y el primer barrio donde se quedaron fue Recoleta, en un aparta hotel. Más tarde, tras superar la cárcel por una denuncia por blanqueamiento de dinero de la que la familia fue absuelta y cuyo origen fue “una estafa”, según cuenta a Clarín, se afincó en el barrio de Belgrano, de donde también acabaron mudándose.

Nuevo libro del hijo de Pablo Escobar donde narra la red de corrupción internacional que manejaba su padre

¿Qué nos vamos a encontrar en este libro?

Hablo de la corrupción internacional que permitió a mi padre llegar a los extremos que llegó. No lo eximo de responsabilidad, pero muestro la otra cara de la moneda. Cuento cómo mi padre, gracias a sus conexiones con el poder del más alto nivel, pudo acumular semejante cantidad de dinero y desafiar a la democracia en Colombia y a otros Estados. Estas historias estuvieron ocultas, nunca se habían revelado. Es el producto de una investigación de ocho meses en Colombia hablando con sus compinches y con sus bandidos. Así pude acceder a información de primer nivel y reconstruir ese pasado. Pero este libro también habla de otras cosas, como de las relaciones humanas y de la capacidad de reconciliación, como me pasó a mí con Aaron Seal, hijo del (soplón) Barry Seal, y otros protagonistas, como un jefe paramilitar. Quise darles voz a los enemigos de mi padre, porque eso me ayudó a completar los 360 grados de la historia de mi padre.

Con la historia de Barry Seal comienza este libro. Eximio piloto estadounidense, capaz de todas las audacias, estrechó vínculos con Pablo Escobar y abandonó el lado bueno para acumular dinero. Al final la DEA lo pescó y lo convirtió en espía. Obtuvo las primeras fotos que vincularon al Cartel de Medellín con el gobierno sandinista de Nicaragua. Cuando Escobar supo de la traición, ordenó su asesinato.

Sebastián Marroquín:
"Las fuerzas de seguridad colombianas se atribuyen haber matado a mi padre, pero él se suicido. Me lo dijeron los forenses"

Cuenta las últimas 72 horas de vida de su padre. Es curioso que siendo tan poderoso se hubiera dejado atrapar para salvar a su familia. ¿Cómo define esa actitud?

Fue el mayor acto de amor de mi padre en toda su vida. Entregó su vida para salvar la de su esposa y sus dos hijos. El entendió que la única opción de escapar con vida de esa violencia que él también había generado era dejarse encontrar. Por eso mi papá, que nunca hablaba por teléfono porque equivalía a morir, llamó siete veces para saber cómo estábamos, cuando el Bloque de búsqueda del gobierno avanzaba en su captura. Nosotros éramos rehenes del Estado colombiano. Pablo Escobar supo que si no aparecía muerto, los muertos seríamos nosotros. Pese a que los estadounidenses y las fuerzas de seguridad colombianas se atribuyen haberlo matado, mi padre se suicidó. Así me lo dijeron los forenses, quienes no pudieron escribirlo en su autopsia por amenazas de la policía.

Los lazos entre la mafia de Pablo Escobar y los organismos de seguridad, la DEA y la CIA conducen a que no hay lado bueno y lado malo en esta historia.

Los supuestamente buenos toleran y patrocinan esa violencia. No sé quién es mas malo. Si quien ejerce la violencia o quien la tolera, patrocina y empodera a las estructuras del narcotráfico. Hay un prohibicionismo que alimenta esas mafias. Conociendo el lado podrido de las instituciones democráticas uno se siente huérfano de patria.

Usted va por la vida diferenciándose de su padre, ¿cuánto le costó que la gente le creyera?

Me ha costado 22 años de mi vida, los que llevo en la Argentina. Cada día es despertarse y elegir el camino del bien. Rechacé convertirme en Pablo Escobar 2.0. Tuve que reinterpretar mi propia historia y reparar lo que mi padre había destruido a su paso. No aplaudí sus hechos de violencia y siempre estuve convencido de la paz. Cuando ves la red de corrupción internacional tan grande que mi papá administró, la complicidad de algunas instituciones democráticas con todas las mafias ya no distingues claramente quién es quién. Un día la policia puso precio a su cabeza y el decidió poner precio a la cabeza de los policías. Al cabo de un tiempo murieron 500. Pero los que más recompensas cobraron fueron los propios policías. Hoy existe en Colombia un cambio sustancial. Mi padre decía que por lo menos él se había autodefinido como un bandido. Sometió a todo un país por la vía del terror. Les ofrecía plata o plomo. Muchos eligieron la plata. Esto terminó destruyéndonos como sociedad. Los valores se redujeron a cuánto das por una vida.

Ese puente de complicidades entre el lado bueno y el lado malo ¿cómo se ataca?

Eso es el resultado del prohibicionismo. Prohibamos la pizza y vamos a tener más consumo. Si usted y yo pedimos ahora droga y pizza, va a llegar primero la droga, aunque afuera hay muchos policías. Eso quiere decir que no quieren detenerlo. La prohibición es la que genera un negocio en torno a la droga. Decide quién es bueno y quién es malo. La prohibición financia a estos grupos criminales que ostentan más poder que las instituciones. El prohibicionismo es la mejor publicidad para que todos consuman.

El hijo de Pablo Escobar asegura que el hombre más violento de Colombia fue un gran padre de familia

El hijo de Pablo Escobar asegura que el hombre más violento de Colombia fue un gran padre de familia (Pecados de mi padre')

¿Tuvo miedo de publicar el libro?

Sí, sobre todo por los capítulos de Barry Seal y el de “el Tren” (la red de tráfico de drogas hacia Estados Unidos más audaz y sorprendente que involucró a la DEA y a la CIA, según el libro). Abandoné para siempre la posibilidad de renovar mi visa para Estados Unidos. No estoy contra el pueblo estadounidense, pero sí contra la hipocresía con la que se habla del mundo de las drogas y de las políticas para el combate. Estoy en contra del modo en que se habla de los latinoamericanos en ese mundo.

Todo padre quiere que su hijo sea su proyección. ¿Qué quiso Pablo Escobar para usted?

Él quiso que aprovechara las oportunidades de estudio que él no había tenido. Quiso ser contador, abogado, pero ingresó temprano en el mundo del hampa. El proyectaba su frustración en mí y quiso que siguiera otro camino. Procuró darme libertad de elección. Y si hubiera querido ser como él, me hubiera enseñado en profundidad cómo funcionaba el negocio de la violencia. Hasta para elegirnos las escoltas, para su familia elegía valientes, pero no bandidos. Mi papá me decía: Si quieres ser médico te regalo el mayor hospital de esta ciudad, lo mismo si quieres ser peluquero, te regalo el mayo salón de belleza.

Sebastián Marroquín:
"Le ofrecí ayuda a Neflix con Narcos con archivos familiares, pero prefirieron contar la versión de dos agentes de la DEA”

¿Qué opina de la proliferación de series que casi glorifica a los narcos?

Dedico un capítulo del libro a este tema. Cuando salió la segunda temporada de Narcos publiqué un artículo titulado “Narcos 2 y sus 28 quimeras”. A mi Facebook me escribían chicos de Australia diciéndome que querían ser como mi papá. Les pagan por no trabajar en Australia, no entendía y pensé que algo tenía que hacer. No estoy en contra de que se produzcan estas series, pero sí del mensaje que transmiten. Si yo hubiera vivido como me lo cuentan estas producciones, seguramente hoy sería Pablo Escobar 2.0. Hay una gran falta de rigor para contar estas historias. Le ofrecí a Netflix las cartas, los archivos familiares, los documentos de mi padre, pero ellos eligieron contar la versión de dos personajes de la DEA que persiguieron a mi papá y nunca tomaron un café con él. Por supuesto que Netflix no iba a hacer dos capítulos para contar la historia de mi padre trabajando con la DEA y con la CIA. Hay que contar estas historias, pero con la verdad.

Wagner Moura interpreta a Pablo Escobar en la serie 'Narcos' de Netflix

Wagner Moura interpreta a Pablo Escobar en la serie 'Narcos' de Netflix (Netflix)

¿Cómo hizo para conciliar a su padre con el jefe del cartel de Medellín?

Mi padre fue un hombre muy bueno y muy malo. Tuve la suerte de conocer a Nicolás Entel con quien hicimos el documental “Pecados de mi padre” y eso fue una tremenda herramienta cultural en mi vida para unir las dos partes. Tengo un gran afecto por la figura de mi padre, de quien sólo recibí amor. Jamás hubo un hecho de violencia de su parte con mi madre, con mi hermana o conmigo. Qué paradoja que uno de los hombres más violentos haya sido tan buen padre. También este deseo de reconciliación me permitió acercarme a sus víctimas. El problema es cuando las dos realidades se muestran separadamente, porque la gente se confunde.

¿El poder de Pablo Escobar declinó cuando pretendió ser presidente de Colombia?

Sí, porque pretender ingresar a una mafia más organizada que la que él lideraba lo puso en la mira. La política para mí es la mayor delincuencia organizada. Su enorme popularidad, la efervescencia de esa popularidad asustó a los políticos. Los que concentran la mayor riqueza se preguntaron cómo iban a dejar a un campesino manejar la política del país. Y sobre todo, un campesino tan rico como ellos eran.

Sebastián Marroquín:
"Qué paradoja que uno de los hombres más violentos haya sido tan buen padre”
FUENTE: LAVANGUARDIA.COM

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